3/10/11
Queridos alumnos :
Rob Frans es un actor flamenco. Solía venir cada año a nuestra escuela
para representar un monólogo. Los monólogos estaban basados en libros muy famosos de la literatura española. Una vez hizo de Manolito Gafotas, otra vez de Don Quijote ... Siempre era muy interesante. Y los últimos años escribió diálogos para principiantes que eran muy divertidos.
Ahora Rob se jubila y no vendrá más. ¡ Los sentimos con todo el corazón !
Federico Curto es un fantástico catedrático de español que conoció a Rob cuando trabajaba en la Embajada de España en Bruselas. Era asesor para los profesores. Quiere decir que organizaba talleres para nosotros y que nos ayudaba mucho con un montón de propuestas didácticas. Ha escrito un texto muy emocionante sobre la despedida de Rob. Quiero compartirlo con vosotros.
" Con toda seguridad, Rob, actor de profesión, está pensando en una de las facetas de su trabajo que le es particularmente querida: la que ha desarrollado ante profesores y alumnos de español. Faceta muy noble del actor que ha servido para apoyar la labor del profesorado de español en Bélgica y fomentar el entusiasmo de los alumnos por la lengua de Cervantes.
La voz de Rob, nítida y clara, calurosa y llena de matices, modulada según los sentimientos asociados al texto que recita, llegaba al corazón de los alumnos y hacía crecer en ellos su motivación por asimilar los estudios gramaticales y enriquecer su caudal léxico. Sin duda alguna, habrá despertado también en los alumnos el amor por la literatura en español.
Los monólogos que representaba Rob Frans eran sencillamente geniales. Por su representación sobre el Lazarillo, la primera novela picaresca, muchos alumnos han oído hablar por primera vez de Lázaro de Tormes, el Lazarillo, de sus fortunas, muy pocas, y de sus adversidades, más bien muchas, y habrán sentido simpatía por ese niño, nacido a la vera del río Tormes, a su paso por Salamanca, que para sobrevivir, tuvo que enfrentarse, desde su más tierna infancia, con la dura y despiadada realidad de la vida, allá por la época en que reinaba en España un rey nacido en Gante, bajo el nombre de Carlos I que, al aumentar sus feudos, se le conocería como Carlos I de España y V de Alemania.
Con Pascual Duarte los alumnos que asistieron a la representación de este monólogo, pudieron contemplar la triste realidad de la sociedad española de la posguerra, en los años cuarenta del pasado siglo, que produjo uno de los personajes literarios, de corazón duro como un pedernal y seco de sentimientos como secos están los riachuelos de Castilla en pleno verano. La familia de Pascual Duarte, de Camilo José Cela, entronca con la tradición picaresca, y es el ejemplo más conocido del llamado “realismo tremendista”.
Con el monólogo dedicado a la genial obra cervantina, los alumnos se habrán asombrado oyendo los chispeantes diálogos de Don Quijote y Sancho, personajes en los que se desdobla Rob Frans. A través de su voz, les habrán llegado esas expresiones casi reverenciales, que están en la mente de los alumnos españoles, pero que no son habituales entre los alumnos extranjeros: “En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme…” También habrán oído, quizás por primera vez, las descripción de Don Quijote, en la que aparecen una serie de adjetivos descriptivos no utilizados en la lengua de comunicación de un estudiante extranjero: “Era de complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro, gran madrugador y amigo de la caza”. Y seguramente, los alumnos de español lengua extranjera habrán podido oír de los labios de Rob, no sé si oler y comer, los humildes manjares de las comidas del Caballero Andante: “una olla de algo más vaca que cordero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos…”
A los oídos de los alumnos habrá llegado también el nombre de Dulcinea y seguramente se habrán preguntado cómo Don Quijote podía llamar Dulcinea a una moza de pueblo que tenía el vulgar, pero sonoro nombre de Aldonza Lorenzo; o se habrán sentido perplejos y se habrán preguntado por la extraña manera de pensar del Caballero Andante cuya mente pasa de llamar castillo a lo que es una venta, gigantes a los que son molinos de viento y ejércitos a lo que simplemente son rebaños de ovejas.
Y muchas cosas más habrán llegado a la mente de los alumnos de español que asistieran a la representación de los monólogos y obras teatrales llevados a los centros escolares por el actor Rob Frans.
Sólo he querido referirme mínimamente a la aportación de Rob a la enseñanza del español, pero de manera suficiente para comprender que ha sido importante. Me he referido al efecto de sus representaciones. Pero no a otra labor tan importante como la anterior: la lectura de libros, la selección, la creación del monólogo, la memorización… y, al final, la representación de una manera sentida y vivida.
Yo creo que esta gran labor merece continuación. Rob Frans tiene ya en su haber un repertorio de títulos preparados. La faceta creadora, que supone un gran trabajo, ya está hecha. Desearía que tuviera alguna continuidad, al menos, la faceta de la representación.
Rob, “te vamos a echar de menos”.
Esperemos que sea un “hasta luego”. O quién sabe, un compás de espera, para que algún joven entusiasta o algún grupo teatral mantenga encendida la antorcha en Flandes y en toda Bélgica.
Sea cual sea el futuro, el trabajo de Rob en pro del español como lengua extranjera merece todo el respeto y el agradecimiento de los que nos hemos dedicado y de los que se dedican actualmente a la enseñanza del español. "
Federico Curto
Catedrático
Exasesor de la Consejería Educación
Embajada de España en Bélgica
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1 comentario:
A los lectores de este blog,
Me presento: soy Tania y en el año 2010 tuve la grandísima suerte de colaborar con Rob Frans en una obra titulada “Vamos de camino” de la que tan buenos recuerdos conservo. He sido, por decirlo de alguna manera, testigo de la pasión belga por el estudio de la lengua española.
Recuerdo con mucho cariño el ímpetu de los profesores, el entusiasmo de los alumnos por aprender y la atención recibida por parte de todos ellos.
Por su dedicación y gran labor profesional, por promover la enseñanza de la lengua y cultura española pero, ante todo, por ser un gran amigo del que tanto hemos aprendido todos.
Desde Granada, me gustaría dar las gracias a la profesora Lieve por este blog y a Federico Curto por el texto dedicado a nuestro amigo-actor.
Se despide con un cordial saludo,
Tania Arjona
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